Las primeras descripciones de las fracturas por estrés fueron hechas por un médico del ejército prusiano cerca de 1855 cuando encontraron fracturas en los huesos metatarsianos (del pie) en los soldados que realizaban marchas muy largas.

Dentro del deporte, y en el atletismo existen lesiones muy particulares, esta no es específica del corredor, pero si muy frecuente. Dentro del deporte las fracturas por estrés son comunes, en el taekwondo las encontramos en las manos y en los pies, en el atletismo en las piernas, en el pie y hasta en la cadera se han observado, en tenistas y beisbolistas las pueden presentar en antebrazo. Todo hueso tiene su propia resistencia, se dice que al hueso entre más carga se le ponga más fuerte se hace. Esto tiene mucho de cierto, sin embargo si la carga es repetida el hueso se fatiga (se cansa) y se rompe.

¿Cómo empieza una fractura por estrés?

La capa más superficial del hueso se conoce como periostio, la inflamación del periostio se conoce como periostitis. Esta periostitis es una lesión de fatiga, de sobre uso en donde el hueso se cansa pues la exigencia es mayor a lo que resiste y entonces se inflama, para después en caso de continuar esta exigencia con la fractura.

Numerosos artículos y publicaciones internacionales de traumatología y medicina del deporte nos hablan de la periostitis y de las fracturas por estrés, haciendo las recomendaciones de cuidar a nuestro cuerpo, de no exigir de más porque después en el momento menos oportuno se cobra la factura. Platico esto porque actualmente hay una demanda mayor en los maratones y carreras y tengo un paciente que se había preparado muy a conciencia, bueno conciencia a medias porque desde hace 5 meses modificó mucho su entrenamiento para mejorar sus tiempos en el maratón, los tenis tienen ya muchos años y variaba mucho las superficies de entrenamiento (corría en superficies muy duras sin el calzado adecuado). Empezó con dolor en el mediopié (la mitad del pie) después de la carrera hace ya 3 meses, continuó con dolor moderado durante la carrera y al final tuvo que parar de correr porque el dolor era persistente, no se quitaba, aumentaba con el caminar y todavía era mucho mayor con el trote, es entonces que acudió, para ese día el pie estaba muy adolorido al tacto y un poco hinchado,  decidiendo tomar una radiografía en donde se demostró que tenía una fractura en la base del 5º metatarsiano (en el 5º dedo del pie). No hubo antecedente de caída, ni de golpes, sin embargo les puedo decir que el tuvo muchos golpes repetidos en este dedo del pie, de menor intensidad pero repetidos día con día (de forma rítmica y repetida). Nuestro corredor tiene 35 años y corriendo más de 10 años, no estira siempre y sobre todo no escuchó a su cuerpo cuando presentó una ligera molestia en el pie, hoy se tuvo que enyesar el pie pues presenta una fractura, su diagnóstico fue el de fractura por estrés en la base del 5º metatarsiano, sitio frecuente de fractura en el corredor.

Los sitios más frecuentes para esta lesión es el 5º metatarsiano, el 2º metatarsiano, el peroné,  la tibia en su tercio medio y distal (de la mitad para abajo) y se ha reportado en cadera.

Recordemos que la fractura por estrés es prevenible, inicia con una inflamación del periostio (periostitis) asociada generalmente a fatiga o sobreuso. Y no solo llega a doler por el periostio inflamado sino también los tendones o músculos cercanos a este periostio se llegan a inflamar y por consiguiente a doler, es por ello la importancia de un buen estiramiento. Es entonces como se comenta que si retiramos la causa de la inflamación del periostio (sobrecarga, cargas cíclicas o repetidas y/o fatiga) el hueso tiene la propiedad de volver a la normalidad, con esto quiero decir que disminuye  la inflamación del periostio con lo cual la posibilidad de que se produzca una fractura por estrés será mucho menor.

El tratamiento es como el de cualquier fractura, inmovilizar la extremidad o el área afectada, esto conlleva a no realizar el ejercicio por un tiempo, tiempo que va a depender del tipo y lugar de la fractura.

Algunos consejos para evitar esta lesión son el de contar con una valoración médica de la huella plantar, revisar con su entrenador los objetivos a corto, mediano y largo plazo, no sobre-entrenarse,  hidratarse constantemente escuchar a su cuerpo cuando se perciba alguna molestia y descansar antes de estar cansado.

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